Artículos De Expositores Y Autores ISEF
Es trascendental entender que el mundo ha cambiado, que somos seres en progreso que cada día buscan ser parte de una mejor sociedad y que esto ha hecho que tengamos como objetivo la inclusión y la eliminación de la violencia a grupos vulnerables.
Esto se ha traducido en materia laboral en la obligación de los empleadores de establecer mecanismos que promuevan un ambiente laboral respetuoso y seguro. Implementar protocolos claros para la prevención de la discriminación y el acoso no solo beneficia a los trabajadores, sino que también promueve una cultura de respeto e igualdad dentro de la organización. Estas políticas garantizan que todos los colaboradores, independientemente de su género, orientación sexual o situación, tengan las mismas oportunidades y se sientan protegidos en su entorno laboral.
La educación y capacitación continua son herramientas fundamentales en la lucha contra la discriminación y el acoso. Los empleados deben estar informados sobre sus derechos y las políticas de la empresa, lo que no solo fomenta su bienestar, sino que también contribuye a crear un sistema de apoyo que facilite la denuncia de situaciones inapropiadas. Además, el fortalecimiento de estos protocolos garantiza que la organización cumpla con las leyes que tipifican la discriminación como delito, promoviendo así un entorno inclusivo y accesible.
Un aspecto clave es la necesidad de un “piso parejo” en el lugar de trabajo, que resalte la igualdad de oportunidades para todos los empleados. Al implementar políticas que protejan a grupos vulnerables, como personas con discapacidad, se fomenta un ambiente inclusivo y se apoya su integración en el mercado laboral. Las empresas deben ofrecer ajustes razonables que permitan a estas personas desenvolverse sin obstáculos.
Así, la Ley Federal del Trabajo señala en el artículo 132: Artículo 132.- Son obligaciones de los patrones: XXXI. Implementar, en acuerdo con los trabajadores, un protocolo para prevenir la discriminación por razones de género y atención de casos de violencia y acoso u hostigamiento sexual, así como erradicar el trabajo forzoso e infantil;
Por lo tanto, la falta del mismo implica un incumplimiento de los patrones que puede traducirse en un juicio laboral perdido, en caso de que algún trabajador se queje de no haber sido apoyado por el patrón ante una violación a sus derechos humanos.
De esta manera, el protocolo se vuelve esencial para establecer un marco claro y accesible para prevenir, atender y sancionar actos de discriminación y violencia de género en el ámbito laboral. Buscando crear un entorno de trabajo seguro y equitativo, promoviendo el respeto y la dignidad de todas las personas, este protocolo debe basarse en los siguientes principios y procedimientos:
Principios Claves:
Procedimientos:
De esta manera, se convertirá en una herramienta práctica y efectiva para garantizar un ambiente laboral libre de discriminación y violencia de género, fomentando la equidad y el respeto en todos los niveles de la organización.
A continuación, presentamos las bases la construcción del protocolo que deben tener las empresas:
Elementos para la Construcción de los Protocolos en las Empresas:
En conclusión, combatir la discriminación y el acoso en el entorno laboral es una responsabilidad compartida que requiere un compromiso firme por parte de todos, desde directivos hasta empleados. Fomentar un lugar de trabajo seguro y respetuoso no solo es beneficioso para los individuos, sino que también enriquece a toda la organización y nos permitirá dar cumplimiento a la legislación como patrones, evitando multas y juicios laborales perdidos ante la ausencia de los mismos.